15 Oct
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Ciudad de México.- El Internet, las pantallas táctiles, diversos equipos médicos y, en un futuro, nuevos tratamientos contra el cáncer, son algunos inventos que los investigadores del CERN y la física de altas energías han legado a la humanidad en su camino por descubrir cómo funciona el universo, camino en el que los científicos mexicanos participan activamente.

 

La Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN, por sus siglas en francés) coordina el proyecto del Gran Colisionador de Hadrones, una enorme máquina de 20 kilómetros en la que trabajan más de tres mil científicos de todo el mundo para comprobar, entre otras cosas, cómo se formó el universo.

"Cuando decimos que en el CERN hay tres mil científicos del mundo trabajando en un proyecto, esa es la tónica del Siglo XXI, en estos mega proyectos se debe de unir el mundo; es más, el CERN es un ejemplo de cómo debería de ser el mundo, es un ejemplo de paz, un ejemplo de colaboración y de cómo todos los países se unen para un mismo fin", aseguró la doctora Julia Tagüeña Parga, directora adjunta de Desarrollo Científico del Conacyt.

De la dirección a cargo de Tagüeña Parga, depende el convenio de entendimiento con el CENR y de apoyo a los más de 70 investigadores y estudiantes mexicanos que ahí laboran. Mediante dicho acuerdo el Consejo Nacional de Ciencia Tecnología (Conacyt), aporta anualmente fondos para que los connacionales puedan desarrollar sus investigaciones.

Dichos científicos pertenecen al Centro de Estudios Avanzados (Cinvestav), a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y a la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), las principales instituciones nacionales donde se estudia la llamada física de altas energías.

"Los investigadores mexicanos son tratados como miembros del CERN, tienen la posibilidad de desarrollar ahí proyectos y experimentos y además son parte de los artículos que ahí se publican.

"Y para eso México paga una contribución, porque evidentemente estamos utilizando sus instalaciones, fantásticas, de primer nivel, y debemos de cubrir por lo menos el mantenimiento de lo que estamos haciendo" señaló.

Hace unos días, los científicos François Englert y Peter Higgs, quienes predijeron la existencia del bosón de Higgs, se hicieron acreedores al premio Nobel de Física, pero mucho se especuló si el premio debían recibirlo los miles de científicos que trabajaron en la comprobación de esa teoría en el Gran Colisionador.

Para la doctora Tagüeña Parga, el mérito es de todos, incluido México pues el país pertenece a la comunidad internacional que trabaja en el megaproyecto y hace ciencia en favor de la humanidad.

"Hay que tener claro que en el mundo hay cada vez más trabajos en colaboración, cada vez más se juntan los países y los grupos para no repetir esfuerzos. Entonces, definitivamente México tiene que tomar decisiones sobre lo que quiere hacer y cómo quiere participar con otros países".

 "México debe de plantear sus caminos propios y también sus caminos en colaboración. Internamente las instituciones mexicanas deben colaborar, los proyectos de altas energías deben de unir a todos los mexicanos que trabajan en el tema, esa es la visión de Conacyt apoyar a la comunidad científica como un todo", explicó.

Aunque todos estos conceptos de física parecen carecer de relación con la vida diaria, la doctora Tagüeña recuerda que la tecnología construida para comprobar todas estas teorías, forma parte de la cotidianidad, pues inventos como el Internet y las pantallas táctiles se han generado a partir de las necesidades del CERN.

Además, no todos los aceleradores de partículas son tan grandes como el Gran Colisionador, único en el mundo y necesario para la magnitud de las teorías que se pretenden comprobar. Tagüeña recuerda que el Instituto de Física de la UNAM tiene varios aceleradores de partículas, igual que casi todas las instituciones que trabajan la física de altas energías.

"Muchas de las aplicaciones de los aceleradores lineales, la gente no lo sabe, pero están ya en nuestra vida cotidiana, muchas industrias los usan, en muchos hospitales. Por ejemplo, productos que quieres que se conserven por más tiempo los puedes tratar en aceleradores de partículas", añade.

También, señala que se desarrollan aceleradores de hadrones para tratar el cáncer que ya que pueden ser superiores a la radiación que se usa ahora, porque daña mucho menos el tejido alrededor de la zona cancerígena.

"La física de altas energías tiene como meta la comprensión del universo, es interesante cómo a partir de lo muy chiquito (las partículas subatómicas) se puede descubrir lo muy grande, como es el funcionamiento del universo.

"Quedan muchos misterios por descifrar, no se ha terminado para nada la historia de la búsqueda y el descubrimiento, y en esa búsqueda es donde aparecen aplicaciones que luego cambian nuestra vida cotidiana", expresó. Por Romeo Valentín Arellanes/Notimex

 

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