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CIUDAD DE MÉXICO. Como el Instituto del Derecho de las Telecomunicaciones (IDET) ha comentado reiteradamente, en un periodo de más de casi dos décadas y media, previo a la Reforma Constitucional se ha caracterizado por la elevada concentración del mercado. Ello resultó de la reiterada captura regulatoria, del marco regulatorio incongruente con el avance tecnológico, ineficaz e ineficiente en su aplicación. 

En las semanas y meses recientes, eventos del mercado convergente así como acciones y reacciones de sus agentes económicos, son resultado de la realineación de incentivos del mercado que resulta del nuevo marco legal y regulatorio derivado de la Reforma.

Es previsible e incluso visible ya, que se encuentra en marcha una reconfiguración del ecosistema competitivo en este concentrado sector.

No es de extrañar que esta situación haya generado desincentivos a la inversión, resultando en una desigual adopción tecnológica con respecto a los principales socios económicos y comerciales del país. Mientras que el conjunto de países con los que intercambiamos mercancías, insumos, recursos financieros y humanos, está inmerso en la adopción generalizada de tecnologías móviles 4G y comienzan a hablar incluso de la aun inexistente 5G, nuestro país corre en promedio acotado a un estándar de 2.5G. En lo que toca a los usuarios, este mismo periodo se identifica por una extracción del excedente de los consumidores por el poder monopólico del agente dominante, ahora calificado como preponderante.

De tal manera, la Reforma, se constituye como un evento significativo de alto impacto que sienta las bases para el desarrollo del sector, la generación de competencia efectiva y la maximización del bienestar de los consumidores.

Sus primeros efectos comienzan ya a verse en decisiones de los agentes que participan en los mercados.

Las condiciones para que esto sea posible derivarán del nuevo corpus regulatorio, de la eliminación de barreras a la entrada, del aprovechamiento óptimo de infraestructuras basado en nuevos despliegues y compartición, del empoderamiento de los usuarios, de la detonación de incentivos a la inversión, entre muchas otras medidas ya en operación.

A lo que debemos estar abiertos y acostumbrados en los meses y años por venir es al cambio constante. Una cosa es segura y esa es que el ecosistema competitivo del mercado que tendremos en uno o dos años, distara mucho en su aspecto del que tenemos hoy día.

Este nuevo marco legal ha sentado las bases de operación para el desarrollo de las telecomunicaciones en México. Así, están ya desplegadas las condiciones para dejar atrás un contexto de excesiva y reiterada concentración en todos los segmentos del sector.

La Recuperación del Dinamismo en Números

Con el fin de ilustrar y dimensionar lo anterior, resulta útil emplear el Indicador Líder Telecom, el Mx Telecom Index referido por sus siglas en inglés como MxTI, desarrollado por The Competitive Intelligence Unit, que muestra de manera simplificada la evolución del sector de las Telecomunicaciones a través del tiempo, medido por la ponderación de los ingresos de cada uno de los servicios del conjunto de operadoresen el país.

El índice consolida la información de las principales variables de operación del sector, exhibiendo la situación de la industria y su evolución en el tiempo. A la vez que resulta en un insumo útil para generar proyecciones de corto y mediano plazo, construir escenarios previsibles y apoyar en el análisis económico sectorial.

En lo referente a su tendencia y desarrollo a través del tiempo, el sector presenta diversas fases en su evolución, mostrando un desempeño pro cíclico respecto a la economía nacional en su conjunto, además de reflejar los cambios tecnológicos y regulatorios, así como las preferencias de los consumidores de servicios de telecomunicaciones.

Así, es posible identificar cinco fases del indicador:

I) Crecimiento Acelerado

II) Estancamiento Inducido por Macroeconomía

III) Crecimiento Moderado

IV) Desaceleración Inducida por el Agotamiento del Modelo Regulatorio

V) Crecimiento Acelerado Inducido por la Reforma

En su última y más reciente fase de crecimiento, el sector de telecomunicaciones ha abandonado la dinámica de desaceleración y estancamiento que resultaba del agotamiento del modelo institucional y regulatorio vigente hasta agosto del año pasado, previo a la publicación del decreto de Reforma Constitucional en Telecomunicaciones y a la implementación del nuevo marco legal y regulatorio provisto por la Ley Federal de telecomunicaciones y Radiodifusión, que demostraba ya incapacidad para cumplir con los objetivos de mayor cobertura, promoción de competencia, generación de inversión e inclusión digital.

El punto de inflexión hacia un periodo de crecimiento acelerado deriva de la estabilización económica que existe tras un importante cambio regulatorio que impacta las condiciones del funcionamiento de mercado. En concreto, un proceso legislativo de tal envergadura genera en principio incertidumbre entre los agentes económicos en torno a sus decisiones de consumo o inversión, puesto que implica un cambio en las reglas del mercado y genera expectativas divergentes en su desenvolvimiento.

Más recientemente la incertidumbre se ha ido disipando y las condiciones competitivas definiendo claramente, permitiendo así una estabilización en la operación y desempeño de los agentes económicos, con una mirada prospectiva positiva en torno al crecimiento del sector en los próximos años.

El desempeño puntual del último trimestre medible del sector (segundo trimestre de 2015, 2T15) está directamente relacionado a diversos factores. En primer lugar, a la dinámica de crecimiento del segmento fijo, que durante varios periodos se había mantenido relativamente constante y positiva, pero que en este trimestre muestra una caída importantemedida tanto en ingresos como en el número de líneas. La principal razón de esta regresión en este mercado consiste en el ajuste competitivo de tarifas al usuario final derivado de la eliminación de las tarifas de interconexión para el operador preponderante, la desaparición de los cargos de larga distancia nacional, aunado a la reconfiguración de líneas entre los operadores fijos de origen y aquellos proveen servicios empaquetados de doble y triple play.

En segundo lugar, el desempeño del sector está determinado por el favorable ejercicio operativo por parte de los operadores que proveen televisión restringida y servicios convergentes. El aumento en los ingresos de este segmento se debe al anuncio y ofrecimiento de mejores condiciones de oferta al usuario final, estas consisten en menores precios, así como en más y mejores servicios. Dentro de este mercado, destacan los servicios transmitidos a través de señales satelitales que han alcanzado y mantenido crecimientos de más de dos dígitos, a partir de sus ofertas de paquetes asequibles de bajo costo y cobertura a nivel nacional. En cuanto a las compañías cableras, que proveen de servicios de televisión como de internet y telefonía fija, demuestran mayor capacidad de creación de mercado en estos dos últimos que los proveedores de servicios fijos, mostrando tasas de crecimiento en términos de suscripciones que superan varias veces más aquellas que se observan en otros segmentos del sector de telecomunicaciones en México.

En lo que toca al segmento de telecomunicaciones móviles, su desempeño a la baja en periodos recientes se explica por la reducción de precios resultado de las condiciones de competencia efectiva que trajo consigo el proceso de reforma en el sector. Asimismo, al interior de este mercado, los servicios de banda ancha móvil identifican un crecimiento dinámico, constituyéndose ya como la principal fuente de ingresos de los operadores, equivalente a poco más de 4 de cada 10 pesos que ingresan al mercado.

El Sector en Prospectiva

Lo anterior no está exento de riesgos. El paso de la letra impresa en nuestra Constitución y en la nueva Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, así como su aplicación cabal por parte del Instituto Federal de Telecomunicaciones siguen siendo sometidos a presiones diversas por algunos agentes del mercado.

En caso de cumplir esos preceptos en tiempo y forma, es razonable pronosticar para los próximos años una dinámica de crecimiento sostenido en el sector, en razón de la materialización de diversas medidas regulatorias enfocadas en la generación de mejores condiciones de competencia y desarrollo en los mercados que componen al sector de telecomunicaciones. Entre estas destacan: la licitación de frecuencias del espectro radioeléctrico para mejores y más avanzados servicios móviles que habrán de detonar la inversión privada y la dotación de infraestructura.

Por otro lado, la construcción de la red compartida de telecomunicaciones representaría sin duda, un freno al desarrollo potencial por el uso no óptimo de la mejor banda para servicios de banda ancha móvil.

Durante los periodos por venir, efectivamente comenzarán a rendir sus frutos las distintas inversiones sobre todo en los segmentos móvil y de servicios convergentes; así también, la creciente competencia potenciará el dinamismo del sector durante los próximos años.

Es la vocación del IDET contribuir a alimentar la discusión regulatoria, así como las propuestas de política pública que maximicen el bienestar de los consumidores. 

Vale la pena mencionar que para que se materialicen efectivamente estos impactos, el órgano regulador, así como las diversas instancias del gobierno federal, deben cerciorar la consecución de las herramientas regulatorias y los proyectos de fomento a la competencia efectiva y desarrollo del sector. De no hacerlo así, se estaría condenando al sector a un limitado crecimiento, con una insuficiente e ineficiente provisión de servicios a la población mexicana.

REDACCIÓN C21

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