El proceso de desapalancamiento en el que están inmersas y las tensiones financieras, que aunque reducen su intensidad, siguen siendo un elemento de preocupación, son los principales factores detrás de este modesto crecimiento. El informe destaca también el papel clave que está teniendo la política monetaria, así como los retos a los que se enfrentan las economías emergentes, inmersas en un proceso de intenso crecimiento, con bajos tipos de interés y entradas de flujos de capital que se traducen en notables tensiones apreciatorias en el tipo de cambio.
Las perspectivas para los próximos dos años siguen poniendo de manifiesto importantes brechas entre el crecimiento de las economías avanzadas y las emergentes, incluso aunque estas últimas estén iniciando una ralentización controlada que disminuirá el riesgo de recalentamiento de sus economías.
La heterogeneidad en el grado de avance de la recuperación, así como en el nivel de las presiones inflacionistas, también está implicando diferencias en la respuesta de política económica. En las economías avanzadas se mantendrán unos bajos tipos de interés durante un periodo prolongado de tiempo y el tono general de la política monetaria será laxo, lo cual está añadiendo presión sobre los tipos de cambio en todo el mundo. En las economías emergentes, continúa existiendo una fuerte asimetría entre las políticas cambiarias entre Asia y Latinoamérica, lo cual obliga a los países latinoamericanos a soportar (junto con el euro) una parte significativa de la apreciación del tipo de cambio derivado de la renovada relajación de la política monetaria en Estados Unidos. Un aumento de la intervención en los mercados de divisas tan sólo limitaría el ritmo de apreciación cambiaria y puede terminar por provocar represalias comerciales. Esto pone de manifiesto la importancia de aplicar una solución coordinada, que pase probablemente por una mayor flexibilidad en materia de tipos de cambio en Asia (particularmente en China), con vistas a proporcionar un mayor margen de actuación al resto del mundo.
Si 2010 es el año de la recuperación, 2011 será el de la maduración del ciclo Mexicano, con una contribución creciente de las fuentes domésticas de crecimiento
En un entorno en el cual crecen las preocupaciones por la fortaleza del ciclo de crecimiento de EEUU y Europa sigue mostrando vulnerabilidades en el ámbito financiero, las economías emergentes crecen con fuerza, México confirma la continuidad de su recuperación, siendo previsible un crecimiento en 2010 de entre el 4.5% y el 5%. Los datos más recientes reflejan que, al menos por ahora, la ralentización en EEUU no está impactando tan intensamente como se podía haber previsto a la economía mexicana y algunos indicadores del comportamiento de la demanda doméstica, y en particular el empleo, muestran una resistencia que permite esperar que continúen los recientes aumentos en el gasto de los hogares. Sin embargo, el freno al ingreso laboral de unos salarios que en términos reales no crecen y la elevada elasticidad de las importaciones al crecimiento doméstico, auguran la desaceleración del PIB hasta el 3.4% en 2011.
Aislamiento de tensiones financieras, factor de soporte para la economía Mexicana
Entre los factores más exógenos en los que se desenvuelve México, la desaceleración prevista en EEUU terminará suponiendo un menor crecimiento de las exportaciones de bienes, pero desde el lado del mercado laboral, la flexibilidad de los migrantes mexicanos en el país, que están aumentando su participación en el mercado norteamericano, supone un soporte a la renta disponible en México. Desde un punto de vista más endógeno, aunque no exento de factores ajenos a la economía mexicana, el coste real de uso del capital podría estar cayendo. Así, en lo que se refiere al sector público, como se ilustra a través de cálculo de una tasa de interés sintética de las emisiones del sector público mexicano, éste ha caído en más de tres puntos porcentuales en los últimos dos años y, en cuanto a las empresas, el mercado de crédito está registrando niveles de emisiones máximos y mínimos de de diferenciales. La abundancia global de liquidez y la búsqueda de rentabilidad son elementos que apoyan este fenómeno, pero el recorrido realizado también es resultado de la saludable situación financiera de los corporativos mexicanos..
La caída de la inflación de 2010 continuará en 2011
La caída de la inflación ha sido la gran sorpresa de 2010, con una subida de impuestos que impactó mucho menos de lo previsto, una falta de presión de la demanda que llevó a un aumento de las rebajas y promociones y un tipo de cambio con tendencia de apreciación. Así, se revisa a la baja la previsión de inflación en 2011 hasta el 3.8% en promedio anual, tres décimas menos de lo estimado hace tres meses, con la anterior edición de esta publicación, dado que hay argumentos para esperar que el componente subyacente del INPC continúe en tasas históricamente bajas, incluso algo más en 2011 que en 2010. En primer lugar, la brecha de producto continuará siendo negativa en 2011, además de que los costes salariales seguirán reflejando también un mercado laboral con oferta abundante de trabajo. En segundo lugar pensamos que la segunda ronda de medidas de expansión monetaria cuantitativa por parte de la Reserva Federal seguirá favoreciendo la búsqueda de mayor rendimiento, de modo que la entrada de estos flujos externos favorecerá la apreciación del peso al menos en la primera mitad del año. Finalmente, consideramos que el mundo continuará experimentando una coyuntura de inflación muy contenida, por lo cual no se anticipan presiones externas de precios.
Banxico, que comenzará 2011 con un esquema renovado de comunicación, mantendrá la pausa monetaria al menos a lo largo de todo 2011 con probabilidad reducida de bajada
En el escenario central de crecimiento moderado –con brecha de producto negativa- e inflación contenida en el que se desenvolverá la economía mexicana en 2011, no hay necesidad de mover las tasas vigentes, lo que resulta consistente con el diagnóstico que proporcionan las reglas monetarias. Tomando en consideración además el comportamiento del tipo de cambio, las condiciones monetarias en las que se desenvuelve la economía son holgadamente acomodaticias, por lo que no existe tampoco ninguna prisa por bajar las tasas. De acuerdo a nuestros cálculos, se necesitaría una apreciación del tipo de cambio del peso desde los niveles actuales, cercanos a 12.5 ppd, hasta el entorno de 11.3, para que las condiciones monetarias fuesen incómodas para el balance de riesgos de Banxico. En términos de inflación, como se ilustra en la publicación, el umbral a partir del cual se puede plantear una bajada se aproxima al 3%, siempre que no haya riesgos significativos a la baja sobre el crecimiento. De acuerdo con nuestras previsiones, tasas ligeramente superiores al 3% son factibles en marzo de 2011, pero sólo en ese mes, iniciando un repunte a partir de entonces. Se necesitaría una apreciación del tipo de cambio algo más intensa de lo previsto o unas perspectivas económicas deprimidas para que el Banco de México se plantee reducir la tasa de fondeo. Sin ser ese el escenario central, sí que es uno que tras el base, tiene una mayor probabilidad.
La percepción de que la violencia puede estar suponiendo un freno al desempeño económico de la economía mexicana es consistente con los análisis realizados, aunque la cuantificación del impacto es incierta, y dependiente de las variables y métodos de aproximación elegidos. El flujo de IED es una señal de confianza.
La violencia impacta transversalmente en la economía aumentando los costos de producción y transacción y reduciendo la acumulación de capital físico y humano, y por lo tanto afecta tanto al crecimiento que se registra cada año como a la capacidad de crecer en el medio plazo. Los análisis realizados, tanto con series de tiempo para México como con datos de panel utilizando una muestra de países latinoamericanos, permiten concluir la existencia de un impacto negativo en el crecimiento como consecuencia del deterioro de la seguridad pública o del aumento de la tasa de homicidios, variables consideradas respectivamente en cada una de las metodologías. En todo caso, los impactos, siendo negativos son poco robustos a cambios en las especificaciones econométricas y tienen unos rangos de incertidumbre elevados. Adicionalmente, hay que señalar que la estimación presentada del costo de la violencia es un cálculo parcial en la medida en que no incorpora el valor presente del costo que a largo plazo supondría el no atajar este problema. En este sentido, el flujo de entrada de Inversión Directa Extranjera en la economía mexicana, cuya evolución no difiere sustancialmente de la de otras economías, es una señal de la confianza en México y en el manejo de este asunto.
Finalmente, en lo que se refiere a la capacidad de crecimiento de la economía mexicana, su aumento hasta el entorno del 4% requiere de la continuidad de un proceso decidido y amplio de reformas en el ámbito del imperio de la ley, la competencia y el sector público.
En este número de Situación México se plantean dos escenarios de crecimiento potencial a mediados de la década actual en función del rendimiento conseguido del proceso reformador en términos de dotación de capital, trabajo y mejora de eficiencia. Un periodo continuado y decidido de implementación en los tres ejes señalados, llevaría a un salto en la eficiencia de los factores productivos comparable al que se consiguió a lo largo de la década de los 90´s. Además, mejorarían las tasas de actividad y de empleo dado un mercado laboral que demandaría más empleo por efecto de la reforma de sus instituciones, aumentando con ello la contribución del factor trabajo a la capacidad de crecimiento. Finalmente, una rentabilidad esperada del capital mayor en un entorno institucional más favorable para los negocios, elevaría también la contribución del capital al crecimiento. Con todo, agregando los tres factores, resulta factible llegar a tasas de crecimiento del PIB potencial cercanas al 4% (4.1%) a mediados de la década. Si se afrontan adecuada y decididamente los retos pendientes, claro está. Redacción
Ciudad de México. De acuerdo a las previsiones publicadas hoy en el informe “Situación Global”, de BBVA Research, el crecimiento mundial sigue siendo fuerte y se espera que alcance el 4,7% en 2010 y el 4,1% en 2011, prácticamente sin cambios con respecto a las perspectivas de hace tres meses. El informe constata que la economía mundial continúa creciendo con dinamismo gracias al impulso de las economías emergentes. Las economías avanzadas permanecen algo más rezagadas, con un momento cíclico más debilitado por el agotamiento de algunos estímulos de política económica.