La conferencia Financing Public-Private Partnerships: Best Practices in Latin America ha reunido a los principales responsables de PPPs de estos países para discutir diferentes mecanismos de implantación durante la crisis financiera.
Aunque Brasil, Chile, Colombia, México y Perú representan el 70% de toda la actividad de PPPs en Latinoamérica y la región del Caribe, la provisión de infraestructuras y otros servicios básicos son todavía una preocupación importante para la región.
Según los expertos que han asistido a estas conferencias, en los últimos tres años la menor disponibilidad de financiación y la cautela de las entidades financieras ha aumentado el protagonismo de los gobiernos de Latinoamérica a la hora de apoyar los programas PPPs a través de diferentes mecanismos.
“Permítannos recordar que en las colaboraciones Público-Privadas, o PPPs, la P más importante se refiere a las personas”, apuntó Pamela Cox, Vice President del Banco Mundial para América Latina y la región del Caribe. “Debemos poner el enfoque en las personas, que son las que benefician de unos mejores medios de transporte para tener un mayor acceso a los mercados, una electricidad de mayor calidad que permite la mejora de la productividad, y una mayor calidad del agua y de la sanidad para tener unas comunidades más saludables”, añadió.
Latinoamérica y la región del Caribe (LAC) ha liderado desde hace tiempo los países en vías de desarrollo en el diseño de mecanismos de financiación innovadores para la inversión en infraestructuras, pero necesita más que el actual nivel del 1% de la inversión del PIB para poder competir con otras regiones del mundo. Las economías del este asiático, por ejemplo, están invirtiendo en infraestructuras a un ritmo de dos a tres veces superior al de LAC. Los niveles de conectividad de las dos regiones, calidad de servicio, alcance de infraestructura y coste de la logística muestran cómo se está ampliando la brecha entre ambas regiones.
Actualmente, los gobiernos regionales han promovido la inversión (privadas, híbridas y de fondos de pensiones), garantías y fondos de subsidios, e innovadores productos financieros: Todos ellos están revisando la legislación PPP, la normativa y los contratos y están incluyendo PPPs en servicios sociales, como hospitales, escuelas y edificios públicos.
“Los fondos de pensiones gestionan importantes cantidades de recursos (entre el 15% y el 70% del PIB) y éstos seguirán creciendo de manera acelerada los próximos años. Requerirán activos financieros en los cuales diversificar por lo que instrumentos financieros asociados a proyectos de infraestructura pueden ser un buen vehículo a considerar en las carteras. Actualmente los fondos de pensiones invierten en proyectos de infraestructura tanto de forma directa como indirecta, con porcentajes que oscilan entre el 6% y el 19% del total del portfolio y el 1% y el 4% del PIB. Recientemente las regulaciones locales han ido dando mayor espacio a instrumentos que puedan ser destinados a inversión en infraestructura. Mayores desarrollos requieren una mejora en los marcos regulatorios que aseguren la calidad del proyecto, la correcta mitigación de riesgos y la adaptación de estos instrumentos financieros a las características particulares de la regulación de pensiones”, afirmó David Tuesta, Chief Economist Pensions-Emerging Markets of BBVA Research
La conferencia ha reunido a las máximas autoridades en PPPs así como concesionarias, gestores de fondos, bancos, agencias multilaterales y académicos de 15 países latinoamericanos.
“Las lecciones que se extraen de aquí pueden ser muy útiles para los países de Latinoamérica y el Caribe (LAC) y para otras regiones, particularmente en términos de cómo las diferentes formas de apoyo gubernamental pueden combinarse para favorecer el clima de financiación PPP y el cierre de operaciones”, señaló Clive Harris, manager de PPPs en el WBI.
Estas conferencias, patrocinadas por BBVA y PPIAF (Public-Private Infrastructure Advisory Facility) y que cuentan con el apoyo del Gobierno de España, tienen como objetivo la divulgación de las lecciones aprendidas para la financiación de infraestructuras en Brasil, Chile, Colombia, México y Perú. Redacción