Este movimiento correlacionado deriva de una preocupación sobre un crecimiento más débil que sobre un posible QE3. Esto se confirmó con los movimientos de divisas. El intercambio ponderado de DXY tocó fondo exactamente hace seis semanas, cuando el S&P alcanzó su máximo (abril 29) y desde entonces ha subido de manera inversamente proporcional. El único movimiento de mercado consistente con la QE3 viene de que el índice CRB de commodities mantiene una tendencia a la alza de 5 semanas, aunque aún está todavía más bajo que el pico del 29 de abril.
Una semana de datos duros, en especial la inflación. No hay duda que el crecimiento global se ha estancado y necesita un mayor apoyo de la política monetaria. Con el aspecto fiscal dominado por un acalorado debate en EEUU, es natural que el mercado se enfoque en el lado monetario, a esto se debe la persistencia de hablar de otra QE. Entre los retos a los que se enfrenta la Fed está la inflación, de la cual veremos muchos reportes esta semana. Primero, el CPI de China, seguido del de Reino Unido, Estados Unidos y la Eurozona. Para todos estos números BofAML está en el mismo nivel o por debajo de las expectativas de mercado, consistente con una visión menos optimista de otras cifras económicas como las ventas al menudeo en EEUU y el índice de producción industrial en la Eurozona, que saldrán el martes y miércoles, respectivamente.
Foco: Vulnerable a largo plazo
El reciente rally en el mercado de bonos del tesoro ha sido guiado principalmente por datos económicos más débiles. Los salarios han visto una recuperación decepcionante. Los datos sobre la vivienda también siguen débiles. Los mercados accionarios están en liquidación, con las financieras mostrando una debilidad considerable debido a la incertidumbre sobre los requisitos de capital. Frente a este panorama y conforme la Fed se espera que se mantenga en pausa por más tiempo (debido al débil crecimiento del empleo), y el mercado del tesoro se vuelva el beneficiario de la asignación de activos fuera del mercado accionario en un movimiento anti-riesgo, hace sentido que las tasas al inicio y a lo largo de la curva se mantengan bajas. Sin embargo, el rally en la parte larga de la curva esconde su vulnerabilidad. Como una liga que se estira demasiado, está en riesgo de rebotar cuando la prima de riesgo fiscal se incorpore al precio de la curva.
Las perspectivas subpar para la economía hacen de un ajuste fiscal en el corto plazo, algo altamente improbable. Conforme nos acerquemos al ciclo electoral de 2012, aparecerán nuevas cifras mágicas. Por ejemplo, el candidato presidencial republicano Tim Pawlenty ha sugerido recortar los impuestos al ingreso y eliminar impuestos a las ganancias sobre el capital y a las herencias. El déficit en el presupuesto de esta reducción en ingresos se espera lograr con recortes no-especificados y la suposición de un crecimiento del PIB del 5% los próximos 10 años.