En opinión de la Asociación Mexicana del Derecho a la Información (Amedi), la fusión entre estas empresas a cambio de que no se interpongan a la existencia de una “tercera cadena” de televisión abierta, muestra una incapacidad del gobierno “para limitar el poder de las televisoras”.
Señala que las condiciones impuestas por la comisión son las obligaciones mínimas que se debieran cumplir en un mercado competitivo, pero no rompen la concentración en la producción y distribución de contenidos audiovisuales.
Por ello, agrega, cualquier nuevo competidor tendrá condiciones sumamente inequitativas, ante lo que ahora es ya un monopolio de la televisión, indicó.
Para la AMEDI, la Comisión Federal de Competencia (CFC) ha pretendido equilibrar el mercado de las telecomunicaciones, pero erradicó de un plumazo la escasa competencia que existía en radiodifusión, fusionando a las dos televisoras que concentran la casi totalidad del mercado audiovisual.
Con su resolución los comisionados violaron la Constitución y la Ley Federal de Competencia Económica y configuran un monopolio convergente que se enfrentará a las principales empresas de telecomunicaciones, pero que no protege el interés público ni el bienestar de los consumidores, señaló la AMEDI en un comunicado.
Subraya que “no hacía falta autorizar la fusión Televisa-Iusacell para comprobar el daño que el duopolio le ha infligido a la democracia mexicana, ahora ese poder se ve fortalecido y acrecentado por resoluciones tomadas bajo presiones políticas”, opinó.
Ciudad de México. La autorización de la CFC para que Televisa adquiera el 50 por ciento de las acciones de Iusacell representa uno de los retrocesos más grandes en materia de concentración, con lo cual México pasa de un duopolio a un monopolio en el mercado de la televisión abierta comercial, consideró la AMEDI.