El australiano cambió el asfalto de la pista por una estructura metálica en forma de domo con esqueletos danzantes y elementos simbólicos para volar por los aires, logrando completar la ofrenda exitosamente.
Después de una larga ausencia, este es el segundo año que México recibe a la Fórmula 1, y PUMA organizó una fiesta al estilo único de Red Bull Racing. El piloto, en conjunto con algunos invitados especiales, pusieron una ofrenda simbólica a través de cuatro momentos principales.
La talentosa Mariana Echeverría personificó a La Catrina y fue la anfitriona del evento la noche, el cual incluyó a el versátil guerrero Uriel del Toro colocando el papel picado, Gabriela Graf volando en el aire mientras esparcía pétalos de Cempaxúchitl para marcar el sendero de los muertos, y calaveras montando motocicletas. En el último acto, el piloto de la F1 encendió la luz dentro del Ofrendomo, superando los obstáculos.
Al preguntarle sobre su experiencia en México, el carismático piloto de la escudería de Red Bull Racing comentó: “La celebración del Día de Muertos es un evento fenomenal. La forma en la que los mexicanos festejan y recuerdan a los que ya no están con nosotros, demuestra la riqueza cultural del país. Me encanta su pasión por la vida y su entusiasmo para recordar a aquellos que se han ido, es inspirador. Este fue un gran evento y un privilegio para mi haber sido considerado para participar. Gracias a PUMA por invitarme.”
Para finalizar el evento, el fan de la Fórmula 1 y Director de PUMA México, Mario Olvera, otorgó a Daniel Ricciardo una litografía de una calavera hecha por un artista mexicano como símbolo de agradecimiento por haber sido parte de esta celebración del Día de Muertos junto con todo el talento, así como un reconocimiento por su valentía.
Redacción C21
Ciudad de México.