Consideramos que con este resultado se traduce en una mayor incertidumbre y condiciones financieras más ajustadas. En consecuencia, revisamos a la baja el crecimiento para Estados Unidos para la primera mitad de 2017.
El panorama a mediano plazo se mantiene poco claro debido a potenciales tensiones en el comercio y el estímulo fiscal tienen efectos compensatorios sobre el crecimiento.
Lo inesperado sucedió
En un resultado sorprendente, Donald Trump fue electo como el 45° presidente de los Estados Unidos de América. A la luz de los resultados electorales, estamos haciendo moderados ajustes a la baja para los pronósticos de crecimiento en el corto plazo y estamos resaltando los riesgos, tanto a la baja como al alza, para la economía a partir del resultado. En particular, tenemos:
· Dificultades en el corto plazo: recortamos 0.5 puntos porcentuales para el crecimiento del PIB de EE.UU. en el primer y segundo trimestre del próximo año, de este modo bajamos el número anual de 2.1% a 1.8%.
· Una Fed más cautelosa: prevemos un alza, en lugar de tres, por parte de la Fed de aquí a finales del próximo año, con la probabilidad de un alza en diciembre cayendo a 1 entre 3.
· Dado el alto nivel de incertidumbre sobre los cambios exactos en las políticas en este punto, asumimos que las tensiones comerciales y el estímulo fiscal tendrán efectos compensatorios sobre el crecimiento a mediano plazo.
· Aunque hay un amplio rango de resultados posibles, los riesgos para la economía parecen estar sesgados más a la baja.
Elección 101
El resultado de la elección tiene impactos diferenciales en el corto y largo plazo. En el corto plazo, crea una elevada incertidumbre en torno a las perspectivas de política, lo cual amenaza la desesperanza en los mercados financieros. Esto ya se ve reflejado en la fuerte caída en los mercados globales a lo largo de la noche. También se vio reflejada en un aumento del Índice de Volatilidad del Mercado de Opciones de Chicago (VIX Index). Desde nuestra perspectiva, estos medidores del mercado son proxies razonables para la creciente incertidumbre en la economía, lo cual esperamos sea un lastre para el crecimiento del PIB. En consecuencia, hemos recortado el crecimiento en 0.5%, tanto para el primer como para el segundo trimestre del próximo año. En particular, asumimos un todavía menor gasto de capital y hemos bajado el crecimiento laboral y en consumo de manera moderada. Dado riesgo en el comercio de los mercados y el probable deterioro en el crecimiento, ahora vemos una probabilidad de 1 a 3 para un alza de tasas en diciembre por parte de la Reserva Federal.
En nuestra opinión, el impacto de la victoria de Trump en el largo plazo es mucho más complicado. La campaña de Trump ha sugerido un número de posibles cambios en políticas:
1. Posiblemente, la pieza central de la plataforma económica de Trump es la revertir el libre comercio. Esto incluye declarar a algunos países como manipuladores de divisas, poner aranceles para México (35%) y China (45%), renegociar el Tratado de Libre Comercio de Amércica del Norte (TLCAN) y la salida de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
2. Una segunda prioridad que se señala es la inmigración. Esto incluye la construcción de un muro entre México y EE.UU., así como la deportación de algunos o todos los trabajadores indocumentados. De acuerdo con el Pew Research Center, hay 11.3 millones de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos, incluyendo alrededor de 8.1 millones de trabajadores.
3. Trump aboga por recortes a impuestos en todos los ámbitos. El Comité de Presupuesto Responsable estima que sus políticas bajarían los ingresos fiscales en $4.5 billones de dólares a lo largo de un periodo de 10 años.
4. Su promesa de campaña incluye un mayor gasto con “al menos el doble” de lo que Clinton propuso para el plan de infraestructura a cinco años, de $275 mil millones de dólares. El costo estimado del muro en la frontera sur es de $10 mil millones de dólares o más. Incrementar las deportaciones de inmigrantes podría también ser bastante costoso.
5. Trump favorece la legislación que permitiría al Congreso auditar las decisiones de la Fed y, dadas las críticas que ha tenido para con la Presidenta Yellen, parece poco probable que la vuelva a nombrar cuando su periodo termine, en 2018.
Si se implementan en su totalidad, consideramos que estas políticas tendrán consecuencias dramáticas para la economía estadounidense. Enfoquémonos en las dos que parecen más probables: política comercial y fiscal. De acuerdo con el reporte del Instituto Peterson de Economía Internacional, si Trump sigue su agenda comercial, “los países extranjeros pronto tomarán represalias”, provocando un “enorme daño económico a firmas estadounidenses, trabajadores, y comunidades, lo cual podría desatarse en una guerra comercial” antes que cualquier recurso judicial se aclare.
Por otro lado, los cambios propuestos para la política fiscal podrían tener un impacto contrario para el crecimiento económico. El Comité de Presupuesto Responsable estima que Trump podría recortar los impuestos en $4.5 billones de dólares e incrementar el gasto de gobierno en $0.1 billones en un periodo de 10 años. El gasto en infraestructura de alrededor de $550 mil millones de dólares para los próximos cinco años tendría un impacto similar en la demanda agregada. Incluso bajo suposiciones conservadoras, calculamos que estas políticas fiscales y de gasto añadirían más de un punto porcentual a la demanda agregada.
¿Podría el Congreso descarrilar estos planes?
Claro. El Presidente no tiene control sobre toda la política. Lo más importante es que, con un Congreso Republicano continuo, un mayor estímulo fiscal es poco probable, independientemente de quién sea el Presidente. En años recientes, cualquier intento de incremento del déficit presupuestal se ha topado con grandes batallas de riesgos políticos, incluyendo la batalla del techo de deuda de 2011, el “precipicio fiscal” y el “shutdown”. Bajo la dirección de Paul Ryan, la Cámara de Representantes ha permitido un ligero incremento en el déficit. Con miras al futuro, desde nuestra perspectiva, son probables los recortes pequeños a impuestos en el contexto de una reforma fiscal, pero es poco probable que se junte con incrementos en el gasto público también.
Desde nuestra perspectiva, la Fed seguirá siendo importante también. La economía está de regreso al pleno empleo, y los salarios y la inflación en los precios están normalizándose lentamente. Dado su mandato dual, la Fed parece cómoda con la trayectoria actual de la economía y planea aumentar dos veces por año. Sin embargo, los choques de política – tanto choques comerciales negativos o un choque fiscal positivo – cambiarán el cálculo. Hasta ahora, la Fed ha respondido muy lentamente al aumento en la inflación, sin embargo un estímulo fiscal fuerte muy probablemente desatará un ciclo de alzas mucho más rápido por parte de la Fed para evitar un serio calentamiento de la economía. A la inversa, un mayor choque comercial probablemente forzaría a la Fed a recortar las tasas de regreso a 0% y reanudar el QE (flexibilización cuantitativa).
Hay dos cosas que importan: la incertidumbre y la incertidumbre
La línea de fondo es que la incertidumbre también domina nuestros pronósticos para el corto y largo plazo. Esto pone de manifiesto el riesgo extremo en el comercio de mercados. Después de todo, existe un amplio rango de impactos para el crecimiento por parte de las diversas propuestas de política que hay sobre la mesa. También hay una alta incertidumbre en torno a lo que se hará exactamente después de las elecciones. Por lo tanto, desde nuestra perspectiva, ahora no es el momento para dibujar un gran cambio para nuestra perspectiva de crecimiento en el mediano plazo. Más bien, resaltaríamos que el riesgo a la baja (derivado del comercio) para el crecimiento rebasa el riesgo al alza (derivado de la política fiscal). Estaremos observando de cerca el flujo de noticias antes de hacer un cambio más sustancial en los pronósticos. Creemos que será más fácil revisar el pronóstico, una vez que sepamos más sobre quiénes serán puestos en posiciones clave, y la medida en que sean más específicas las políticas legislativas y ejecutivas.
Redacción C21 / Fuente BofA Merrill Lynch Global Research.
Los resultados de las elecciones del día de ayer señalan a Donald Trump como el Presidente número 45 de los Estados Unidos de América. Esta es una sorpresa, dadas las recientes encuestas en torno a la contienda.