La columna vertebral de la economía del país la constituyen las pequeñas y medianas organizaciones. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en la nación existen aproximadamente 4 millones 15 mil unidades empresariales, de las cuales 99.8% son pymes que generan 52% del Producto Interno Bruto (PIB) y 72% del empleo en el país.
De acuerdo con el índice de la OCDE “Perspectivas de la Economía Digital 2017”, las personas entre 55 y 74 años de edad, están conectadas un 30%, mientras jóvenes entre 16 y 24 años se encuentran fusionados a la red en un 90%. El panorama se vuelve desalentador cuando dentro de este universo solo el 6% de las compañías utilizan a su favor las tecnologías de la información, siendo que la mayoría de estas cuentan con directores entre las edades de 40 y 59 años que se encargan de la gestión directa de las empresas.
Sin embargo, el avance en la inclusión digital de las personas maduras no ha generado efectos positivos, a razón que su uso es meramente recreativo o las personas que tienen acceso, desconocen cómo aprovechar las ventajas de las herramientas digitales, dando como resultado un analfabetismo digital que deja atrás la economía nacional e influye directamente sobre la posición social de cada habitante.
El analfabetismo digital es un término utilizado para describir el desconocimiento sobre las tecnologías más simples de información y la nula capacidad de obtener beneficios a partir de su adecuado uso. En palabras de Peter Ostroske, CEO de OFI.com.mx: “Es preocupante que no se le dé la importancia a la educación con un enfoque sobre el uso de las TIC. Existe una falta de políticas públicas que consideren la alfabetización digital, observando a las TIC como un medio para generar habilidades en cada pyme que ayuden al desarrollo económico y social del país”.
El 2018 es un año electoral crucial, donde el reto de los candidatos presidenciales será combatir la analfabetización y lograr reducir la brecha digital. Se debe proveer a las pymes las herramientas necesarias para acceder de manera adecuada a la información, pero más importante aún, educarlas para que el conocimiento se pueda compartir y crecer en colaboración.
Redacción C21