En el marco del Día Mundial de la Propiedad Intelectual, Orozco Lugo hizo hincapié en que los desarrollos e invenciones no pueden quedar guardados bajo llave en el escritorio de un científico y jamás ver la aplicación. No difundirlos significaría retrasar el avance tecnológico y científico de la sociedad en su conjunto.
Para el investigador del Departamento de Ingeniería Eléctrica del Cinvestav, el hecho de que un país tenga pocas patentes significa que no está desarrollando tecnología, que no está innovando y menos generando conocimientos nuevos aplicados.
Para Orozco Lugo, elevar el número de patentes en México demostraría que se empieza a ser un país industrializado, que está escalando al primer mundo que hoy es dominado por la tecnología. Si no se tienen patentes, es que no se tienen productos, o que si los hay, pueden ser fácilmente copiados, ya que no están protegidos, lo que te hace un país económicamente débil.
El investigador adscrito a la sección de Comunicaciones consideró que uno de los factores por el cual no hay tantas patentes en el país, es porque en la economía mexicana somos consumistas y no productores, al menos en lo que a tecnología se refiere.
Aunque hay excepciones, en lo general falta en el país la cultura de la calidad, por lo que incluso a nivel gubernamental se promueven compras a otros países para dar solución a necesidades inmediatas en lugar de impulsar desarrollos al interior con beneficios a mediano y largo plazo.
En particular, una gran parte de los empresarios mexicanos no han mejorado sus procesos y así no pueden competir. Porque además, la prueba de competencia es a nivel internacional. Esto es un problema complejo, no tiene una sola arista, acotó.
La burocracia y lo tardado que es el proceso de patentamiento también desmotiva a la gente, y aunque el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) tiene manuales sobre esto, hay cosas que no quedan muy claras. Hacen falta campañas del IMPI para explicarles a los estudiantes y científicos más a detalle cómo es el trámite, además de que deberían acortar el tiempo que toma analizar y otorgar una patente, opinó.
Aldo Orozco Lugo es uno de los investigadores del Cinvestav con más patentes en puerta, pues actualmente tiene dos presentadas ante el IMPI, cinco en proceso y una más que espera generar a fin de año.
Entre sus patentes están: un sistema de control automático de ganancia cuantificado, un medidor de flujo de agua para canales abiertos, y en proceso de patentamiento tiene un sistema de inventarios que ya opera en el Cinvestav.
De hecho, el investigador empezó a patentar en 2009 gracias a que se acercó al área de Vinculación Tecnológica del Cinvestav, el cual está dando resultados importantes. El mencionado departamento motiva y apoya el patentamiento, entre otras actividades.
La oficina de Vinculación apoya al investigador desde la formación de su documento de patente, dándole seguimiento al proceso y proporcionando la asesoría requerida. Si no existiera esta área, tardaríamos el triple de tiempo en hacer el trámite, concluyó. Redacción
Ciudad de México. Más allá de proteger un desarrollo o una invención, patentar sirve para que la sociedad avance en su conjunto, pues es una manera de divulgar lo que se está haciendo y así promover el avance de la tecnología, porque otras personas pueden tomar tus desarrollos como punto de partida para hacer mejores invenciones, señaló Aldo Orozco Lugo, científico del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav).