Cada vez más juguetes eróticos incorporan aplicaciones para los dispositivos móviles, mensajería, videochat y conectividad, sincronización con listas de canciones o audiolibros, y la capacidad de conectarse a asistentes inteligentes. Algunos modelos pueden sincronizarse para replicar sus movimientos y otros son wearables. Estas características los convierten en dispositivos atractivos no solo para usuarios, sino también para los ciberdelincuentes, que han encontrado en ellas un nuevo vector de ataque.
Como ocurre con cualquier otro dispositivo de la IoT, existen ciertas amenazas a la privacidad cuando se utilizan juguetes para adultos con capacidad para conectarse a Internet. Las vulnerabilidades podrían permitir a los atacantes ejecutar código malicioso en el dispositivo o bloquearlo evitando que el usuario envíe cualquier comando al juguete. Por otro lado, las consecuencias de una brecha en los datos en este tipo de productos pueden ser problemáticas para la víctima, ya que pueden filtrar información privada y sensible, como la orientación sexual, los comportamientos y parejas sexuales e incluso fotos o videos íntimos.
“Con nuevos modelos de juguetes sexuales inteligentes entrando al mercado constantemente, podríamos pensar que se está avanzando en el fortalecimiento de los mecanismos que aseguran las buenas prácticas en el procesamiento de la información de los usuarios. Sin embargo, nuestra investigación reveló interesantes fallas de seguridad derivadas tanto de la implementación de las aplicaciones que controlan los dispositivos como del diseño de los mismos, afectando el almacenamiento y procesamiento de la información. Hoy, estos hallazgos son más relevantes que nunca, ya que estamos viendo un rápido aumento en las ventas de juguetes sexuales como un reflejo de la situación actual en el mundo debido a las medidas de distanciamiento social relacionadas al COVID-19.”, comentan Cecilia Pastorino y Denise Giusto Bilic, las especialistas de ESET que llevaron adelante la investigación.
La mayoría de estos dispositivos se pueden controlar a través de Bluetooth Low Energy (BLE) desde una aplicación instalada en un teléfono inteligente. La aplicación es responsable de configurar las opciones en el dispositivo y controlar el proceso de autenticación del usuario. Para hacerlo, se conecta a un servidor en la nube que almacena la información de la cuenta de la persona.
Redacción C21