En entrevista, el directivo enfatizó que "la iniciativa privada puede dar ideas, pero si el impulso no viene del gobierno, el concepto se queda en buenas ideas, el sector público debe impulsarlo".
En opinión del especialista, las ciudades digitales deben sustentarse en un plan de inversiones que se ejecute en fases y con proyecciones a diez o 15 años, de tal forma que una vez alcanzado el plazo puedan interconectar varios servicios y ampliar los beneficios para el mayor número de personas posible.
Explicó que las ciudades digitales son un concepto que a nivel mundial ha demostrado su eficacia para resolver problemáticas sociales, de educación, seguridad pública, salud y trámites ciudadanos ante el propio gobierno.
"Los beneficios de contar con una ciudad digital ya los conocemos y no tienen que ver con la parte técnica porque eso ya está, el punto es que es necesario un liderazgo que impulse el concepto por parte del gobierno", resaltó.
Dijo que tanto en México como en el resto de América Latina es posible ver estrategias integrales por parte de asociaciones público-privadas que representan un pilar de desarrollo para contar en menor tiempo con ciudades digitales como las que ya existen en países de Europa y Asia.
"Ser una ciudad inteligente no es un fin o una meta, no es un concepto que pueda certificarse, sino un término que integre la estrategia de gestión de la tecnología para ser más eficiente y de esa forma generar desarrollo económico, social y cultural", puntualizó.
Querol subrayó que es sumamente complejo determinar en qué momento una nación alcanza el nivel máximo de servicios digitales para declararlo una "país digital", ya que esto depende de las necesidades y objetivos propios de cada uno.
"Es posible medirlo en términos de los beneficios que la conectividad y la banda ancha otorgan a los ciudadanos, los gobiernos y a la propia iniciativa privada, el concepto de ciudad inteligente conectada va más allá", subrayó. Por Guadalupe Michaca, enviada/Notimex
Cancún, Quintana Roo.