Tras un periodo bajo en inversiones a causa de la crisis de 2008, las compañías pertenecientes a estos sectores se encuentran hoy en un periodo de recuperación y están reactivando proyectos de inversión importantes. Estos proyectos de inversión de capital generalmente prevén cuantiosos gastos, con retornos en el largo plazo, lo que eleva el riesgo inherente a la inversión.
No obstante, en los últimos años la gestión de los proyectos de inversión de capital se ha complicado aún más debido a nuevas condiciones como: trabajo en equipo con socios de diversas regiones, inmersión a nuevos mercados y nuevas tecnologías así como la falta del talento y experiencia en este tipo de proyectos.
“La realidad es que estas condiciones han llegado para quedarse. Las empresas deberán asumir que cualquier proyecto a gran escala estará expuesto a riesgos interrelacionados de un nivel de complejidad nunca antes visto. Sin una efectiva gestión no será posible identificar, evaluar, desarrollar planes de contingencia adecuados y monitorear estos riesgos, y por lo tanto, los objetivos del proyecto relacionados a tiempo, presupuesto, calidad y beneficios asociados se verán afectados”, señaló Horacio Vergara, Managing Director de Recursos en Accenture México.
A través de un Modelo de Gestión de Riesgos, las organizaciones pueden asegurar que los proyectos de inversión de capital sean finalizados en tiempo y forma, de acuerdo al presupuesto asignado, reduciendo costos, con una mínima volatilidad de los flujos de efectivo, con un aumento en la calidad de toma de decisiones -en tiempo real, con más y mejor información-, así como con la maximización de utilidades compartidas.
Según Accenture, entre los riesgos en los proyectos de inversión de capital destacan los regulatorios, tecnológicos, de proveeduría, de gobernabilidad, financieros y aquellos que impactan la reputación de la compañía.
Accenture identificó los 4 principios fundamentales que comparten las empresas con un Alto Desempeño en la gestión de riesgos:
1. Gestionar el proyecto de inversión de capital como si fuera una empresa: Los administradores de proyecto deben pensar y actuar como si el proyecto fuera una empresa independiente y medir el éxito en términos de operación y financieros para el negocio. Esto se debe realizar a través de una visión del riesgo como una disciplina y la alineación del apetito y la tolerancia al riesgo del proyecto con el de la compañía. La organización debe contar con herramientas (incentivos, cultura y gobierno) que concuerden al nivel de riesgo predeterminado y se deben de crear alianzas de largo plazo con proveedores que compartan esta visión.
2. Alinear a los socios del proyecto: Todos los involucrados deben de conocer la tolerancia al riesgo, procesos y enfoque relacionados al mismo. Facilitar la gestión del proyecto a través de un modelo de gobierno con una estructura clara donde las decisiones se toman de manera eficiente de acuerdo a indicadores relacionados al riesgo (Key Risk Indicators – KRIs); soportado por métodos formales de medición y resolución de disputas.
3. Gestionar los riesgos No-Técnicos: Los riesgos más difíciles de cuantificar son aquellos relacionados con la regulación, la participación de los tomadores de decisión, la política local y con el impacto en la reputación de la empresa. A estos riesgos generalmente no se les da seguimiento ni se miden. Es indispensable tener una metodología que permita cuantificarlos, a partir de mejores prácticas. Cuando estos riesgos son gestionados como riesgos tradicionales, y se cuenta con un esquema de asignación de responsabilidades adecuado, se garantiza que las personas correctas estén participando en la toma de decisiones y se incrementa la eficacia del proyecto.
4. Utilizar enfoques cuantitativos alineados a los objetivos estratégicos del proyecto:Todos los equipos de proyectos de inversión de capital deben cuantificar y poner a prueba su exposición al riesgo por medio de la utilización de técnicas cuantitativas. Para maximizar los beneficios a través de enfoques cuantitativos es indispensable que: el equipo que toma decisiones entienda los modelos y los resultados, y que se utilicen modelos que permitan realizar pruebas a la exposición al riesgo – no sólo a partir de información histórica – de manera que se pueda identificar el impacto de posibles eventos a lo largo del proyecto y definir planes de contingencia proactivos.
“Los grandes proyectos de inversión de capital son un aspecto cada vez más importante y desafiante para el crecimiento y rentabilidad de las compañías. Una vez que las organizaciones sean capaces de aplicar los cuatro principios fundamentales efectiva y consistentemente en sus proyectos podrán contribuir a una mayor efectividad del capital y crearán un significativo y duradero valor para sus accionistas”, finalizó Horacio Vergara. Redacción C21

Ciudad de México.













