Hoy en día, el uso de las impresiones tridimensionales está revolucionando los procesos de manufactura –incluso entre las marcas más conservadoras– debido a que éstas favorecen y aceleran el ensamblaje y fabricación, ahorrando tiempo y dinero, pues la impresión 3D permite reproducir objetos de diversos materiales a partir de diseños digitales.
Este tipo de tecnología aplicada en el área educativa simplifica de forma significativa la manera en que los estudiantes aprenden y crean. Por ejemplo, en la carrera de Medicina, con una impresora 3D se pueden crear modelos más exactos del cuerpo humano, sus órganos y células; en la carrera de Diseño de Moda, puede utilizarse para imprimir toda una colección de accesorios; mientras que un alumno de Arquitectura podría recrear sus planos, sin necesidad de hacer la maqueta a mano, lo cual le permite modificar medidas y detalles con tan sólo cambiarlos desde una computadora con un par de clics, si fuera necesario. O bien, como es el caso de la Universidad Politécnica de Amozoc, que aprovecha una de éstas máquinas para materializar los proyectos de los estudiantes de Diseño Gráfico 3D.
Esta visión ha impulsado a compañías como Stratasys® a apoyar el progreso académico del país. La empresa líder en impresión 3D ha acercado esta tecnología a diferentes institutos educativos de México como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) –la cual cuenta con ocho-, Universidad Anáhuac, Universidad Iberoamericana, Universidad del Valle de México, Tecnológico de Monterrey –en el Distrito Federal, Toluca, Guadalajara y Monterrey- y en la Universidad Autónoma de Querétaro, entre muchas otras, debido a que sus impresoras son fáciles de usar y conllevan muchas ventajas.
En total, México tiene más de 300 máquinas instaladas –contando aquellas usadas en las industrias de manufactura y automotriz–, de las cuales el 30% pertenecen al sector educativo, siendo los modelos más populares Dimension –la cual usa el termoplástico ABSplus que permite que las piezas funcionen como las de producción– y Fortus 250mc™ –que emplea el termoplástico ABSplus P-430 para fabricar prototipos duraderos, herramientas y piezas de uso final.
Esto quiere decir que actualmente, el país tiene el 35% del mercado de Latinoamérica, lo que lo posiciona como el más importante de la región y, a la vez, en una nación donde la formación de estudiantes debe incluir forzosamente el uso de la tecnología de impresión 3D para que éstos se puedan desenvolver plenamente en el mundo laboral y de investigación. Redacción C21

Ciudad de México. La tecnología avanza a pasos agigantados y las empresas piden cada vez más experiencia y conocimientos por parte de los recién egresados, por lo que estar a la vanguardia con herramientas innovadoras –como las impresoras 3D– es básico para mantenernos actualizados y facilitar el aprendizaje de los futuros profesionistas.













