La era digital vino a revolucionar la forma de obtener y dar servicios en el transporte público; el desarrollo y uso de aplicaciones digitales crece día con día en nuestro país. En un día normal de trabajo cientos de personas hacen uso de estas APPs, obteniendo un servicio “seguro” y de “calidad”, según dicen quienes lo ofrecen. Cuestión con la cual no coinciden miles de taxistas regulados de la ciudad de México.
En nuestro país, al menos se conocen cinco aplicaciones digitales, que ofrecen un servicio seguro de transporte de pasajeros, pero ¿cómo funciona este servicio? La forma más simple es, primero que el usuario tenga un teléfono celular tipo smartphone, con conexión a internet; segundo debe de descargar la APP a su teléfono móvil –que no es otra cosa que un software gratuito-; tercero se solicita el servicio de taxi (que ellos llaman servicio de chofer particular).
La empresa envía un auto particular –el más cercano al lugar del solicitante-, sin rótulos de taxi, ni taxímetro, que garanticen que el servicio es seguro. El usuario, recibe el nombre y las fotos del auto y la persona que le dará el servicio. Este servicio lo factura el dueño del automóvil particular y no la empresa dueña de la aplicación digital, lo que crea desconfianza en una posible acción de “lavado de dinero” o evasión fiscal.
La empresa dueña de la APP crea una base de datos al reclutar a las personas que darán el servicio con su auto particular, en la base se tiene foto y datos personales de estas personas, además se les aplica un examen de confianza “muy riguroso”, según ellos, con el cual otorgan confiabilidad en el servicio.
Malestar de concesionarios
Esta situación ha creado un malestar latente en los miles concesionarios de taxis de la ciudad de México, quienes según pude contactar en un par de visitas a El Coyol y a San Andrés, la mayoría son personas de la tercera edad, que antes de pensar el ofrecer un mal servicio lo único que desean es ganar un poco de dinero –de manera honrada- para poder sobrellevar su vida con su pareja o esposa.
Los concesionarios aseguran que en lugar de beneficiar, al de por sí, ya muy conflictivo transito de la ciudad de México, al dar estos “permisos para ofrecer servicios de taxi pirata” (así lo han catalogado), el Gobierno de Distrito Federal (GDF) provoca que haya más autos circulando en ciudad. “Esto sólo ocasiona más contaminación y más tráfico vehicular”.
El tiempo de gestión que le resta al actual gobierno de la Ciudad de México, a cargo de Miguel Ángel Mancera, tiene como estrategia modernizar el transporte en el D.F., y lograr una reducción de 10 toneladas de emisiones dióxido de carbono, lo cual mejoraría la calidad del aire de la ciudad. Pretende dar mayor movilidad a la ciudad, pero con estas acciones de permitir un mayor número de autos particulares circulando, se ve difícil.
Según concesionarios, los autos particulares que dan servicios de taxi, eran automóviles que estaban encerrados en la cochera, pero ahora circulan por las calles esperando que les llegue un mensaje a través de la plataforma digital para ir a dar el servicio de taxi.
En México, al menos cinco empresas ofrecen servicios con plataforma digital; Yaxi, Easy Taxi, TaxiBeat, Cabify y Uber., esta última en voz Rocío Paniagua, Gerente de Comunicación, ha dicho que este año pretenden “crear al menos un millón de empleos en Latinoamérica”.
"Es una competencia desleal, nosotros (los concesionarios) pasamos revista (pagan alrededor de 3 mil pesos) y tenemos un tarjetón de cuesta más (vale alrededor de 2500 pesos) que una simple licencia de automovilista particular", dicen varios taxistas regulados que hacen tramites en San Andrés.
Se estima que el promedio de personas que viajan en coche en la ciudad de México es de 1.2 personas por automóvil.
En el aire quedan preguntas que podrían tener respuestas inmediatas si el titular de la Secretaria de Movildad (SEMOVI), Rufino H. León Tovar, le hiciera caso a mas del 10 mil concesionarios inconformes con este tipo de permisos a estas empresas fantasmas.
¿Por qué permitir que haya un número de autos sin regular dando servicio de taxi? Si gradualmente, se hace el cambio de unidades de transporte regulado ¿por qué permitir la piratería, con autos con más de 10 años de uso? Si el país, en lo económico no termina de arrancar, ¿por qué permitir la evasión fiscal con este tipo de acciones?
Y por último, ¿por qué la SEMOVI no desarrolla una APP para que concesionarios regulados puedan ofrecer el servicio a través de telefonía móvil, teniendo como base para su desarrollo la base de datos de la propia secretaria de transporte? Acaso se teme que quede al descubierto el nivel de corrupción que se da en la dependencia día a día.

Gabriel García B. / Colaborador













