Por Gabriel García Barrios
Estamos ante un escenario confuso, en el cual el mundo se está transformando en todas las áreas, desde el seno familiar, hasta la convivencia masificada; pasando por el respeto a “un espacio sano”, en lo individual y en lo social. Pero sobre todo, nos quieren conectados. ¿Quién o quiénes desean que la mayoría de la población esté conectada?
En el mundo, según el estudio anual de la We Are Social y Hootsuite, publicado a finales de enero del 2020; en el 2019, la conexión de usuarios a internet llegó a 4.388 millones de internautas, una penetración del 57% de la población. Ya ahora con la pandemia de la Covid-19, se estima que esta cifra llegue hasta un 70 por ciento.
En México, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en colaboración con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), publicó la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2018. En la cual indica que en nuestro país hay 74.3 millones de usuarios de internet y 18.3 millones de hogares con conexión a este servicio. Y en los últimos meses creció alrededor de un 30% a causa del “confinamiento obligado” para evitar la propagación del coronavirus Sars-CoV2.
¿Por qué tenemos que estar conectados? ¿Cuáles serán los cambios que nos guiarán en esta nueva convivencia “sin contacto”? ¿De qué manera conviviremos con nuestros familiares y amigos? ¿Cómo podremos discrepar sobre un concierto al cual no asistimos? ¡¡¿Conectados?!!
Expertos opinan que es el fin del Neoliberalismo, está en una etapa terminal. Uno de ellos es Dani Rodrik (de Harvard), quien afirma que el neoliberalismo dejó a individuos y a sociedades enteras incapacitados de controlar una parte importante de su propio destino…
“En todos los países (ricos o pobres) las élites prometieron que las políticas neoliberales llevarían a más crecimiento económico, y que los beneficios se derramarían de modo que todos, incluidos los más pobres, estarían mejor que antes. Pero hasta que eso sucediera, los trabajadores debían conformarse con salarios más bajos, y todos los ciudadanos tendrían que aceptar recortes en importantes programas estatales”, explica Joseph Stiglitz, en su escrito “El fin del neoliberalismo y el renacimiento de la historia”.
Pero en México, no sucedió de esa manera, en 4 décadas creció de manera abrupta el número de pobres y de forma selectiva se concentró una mayor riqueza en la sociedad mexicana.
¿Estamos ante el umbral de un “Nuevo Orden Mundial“, de una nueva forma de gobierno?
El comercio electrónico (eCommerce) y el trabajo desde casa (home office)
A principio de la década de loe 90s, aparece la actividad comercial en internet, en ese entonces era muy limitada en comparación con la actualidad. Existía un pequeño grupo de compañías, llamadas puntos de acceso, que proveían de acceso público pero que se saturaban una vez que el tráfico incrementaba.
Pero ahora, con el ancho de banda 4G (y ya casi 5G), las transacciones comerciales y de servicios se realizan de forma rápida y efectiva. Con el confinamiento, muchos de nosotros realizamos nuestros pagos y nuestras compras a través de una conexión a internet, ya sea móvil o fija. Las actividades académicas de nuestros hijos las seguimos por internet, el teletrabajo a distancia por internet y el auge de nuevas plataformas de conexión masiva surgen como una herramienta para trabajar en equipo.
Y por último, nuestros ratos de entretenimiento, tendremos que hacerlos a través de Netflix, You tube, Amazon, Blim y más plataformas de servicio multimedia bajo demanda. Todo el tiempo conectados. La Nueva Normalidad Mundial, que no solo es mantener una Sana distancia, va más allá de permitir la convivencia masiva, o en pequeños grupos. Se perfila como un control total de cada uno de nuestros pasos y actividades. En línea todo se vuelve datos y todos son objeto de análisis hecho por expertos.
¿Quién controla esos Data Center Analytics? ¿Quién programa la Inteligencia Artificial para el análisis de nuestras emociones y sentimientos?
¿El Covid-19 sirvió para realizar un ensayo de nuestra actividad virtual?














