Por Gabriel García Barrios
Desde el confinamiento global, en sandalias y bermudas, sin corbata y con un peinado casual, mujeres y hombres, todos ellos periodistas, muestran sus facciones y algo de sus emociones, a través de la nueva moda multimedia, el mosaico de Zoom. En esta conexión a internet, debaten y presentan, notas informativas, investigaciones y entrevistas, para el consumo virtual masivo de noticias.
Este mosaico informativo virtual de expertos periodistas, es consumido por millones de usuarios en la palma de su mano, muchas veces en una abstracción absoluta que dan los audífonos. Este es el nuevo mercado al que va dirigido la Industria de la Información y el Entretenimiento. Sin embargo, se han colado muchos oportunistas fabricantes de información falsa (infodemia), fanáticos de políticos y opositores y no opositores que explotan, en la poca o mucha medida que pueden, las bondades quedan la Inteligencia Artificial y sus robots, a través de los famosos bots.
En este escenario se han presentados conflictos informativos, que a decir de sus actores, “no hay conflicto personal”, sólo son posturas opuestas dicen. Pero llevamos semanas siendo testigos del conflicto entre Carmen Aristegui y Sanjuana Martínez. Del conductor y lector de noticias de Grupo Imagen, Ciro Gómez Leyva contra el productor audiovisual y colaborador en el ámbito cinematográfico, Epigmenio Ibarra. Y en un plano más internacional León Krauze, conductor de noticieros de Univisión en Los Ángeles, E.U., contra Jorge Zepeda Patterson, articulista de diario español El País.
Entre estos personajes, se ha dado un periodismo que ha llegado a los límites de la agresión verbal y la denostación personal y laboral, claro con cierta calidad lingüística. Por ejemplo, a raíz de los problemas laborales al interior de Notimex; se da un conflicto de dimes y diretes (con o sin investigación de fondo) entre Sanjuana Martínez y Carmen Aristegui, que parece no tener fin.
En otro frente de batalla, tras la presentación, por parte de Epigmenio Ibarra, de la entrevista a AMLO en Palacio Nacional. Sin esperarlo, el trabajo provocó el enojo del comunicador Ciro Gómez Leyva, fue un enojo gratis, porque nadie lo obligo a pasar la entrevista (¿O sÍ?) en la pantalla de Imagen TV, como si el Diablo le hubiese picado la espalda baja con su trinche, Gómez Leyva mostró un amplio rencor y tachó de “propagandista”, a Ibarra. Epigmenio no se quedó callado, y respondió:”¿Propagandista? Eso has sido tú a cambio de mucho dinero del erario y para personajes infames”.
Y por último, hasta este día, en un tercer frente pero este con tintes internacionales, León Krauze, se enfrasca con Jorge Zepeda Patterson, en donde lo trata de desenmascarar como un Critico Parcial, y no imparcial. Krauze, cita a Patterson, en su artículo de El Universal, hay un Grupo que trata “...Desgastar a su gobierno (de AMLO) o paralizarlo faltando aún cuatro años y medio de gestión, equivale a abrir hoyos en la balsa solo porque no nos gusta el viaje”.
La respuesta de Krauze es que el Grupo (que hace hoyos en la balsa) sólo ejerce la crítica. "Cosa que a Zepeda Patterson, en otra época, le parecía normal y deseable".
¿Dónde queda el principio ético?
Las confrontaciones de Periodismo vs. Periodismo, en estos casi 550 días de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, ¿se han olvidado de la ética periodística? Creo que no, que se ejerce el principio ético y se investiga y se confronta la información, antes de ser ofrecida a los consumidores de información, y lo hacen porque saben que pertenecen a una industria generadora de millones de contenidos para millones de consumidores. Y eso al final se reditúa en el crecimiento del “Dios Rating”, que según, la regla de tres genera ingresos millonarios a los dueños de los medios masivos de comunicación y plataformas digitales.
Sólo resaltamos, con un asterisco, que “hoy en día la prensa se debate entre el escándalo, la opacidad, la desinformación cuando no la transgresión de la ética”, dice puntualmente María Dolores Masana, articulista de El Pais. “Hay que decir bien alto que en periodismo no todo vale”, afirma.














