Al igual que nuestra forma de trabajar, de estudiar, de relacionarnos familiarmente, de acceder a contenidos culturales y otros se ha modificado con la multiplicada conectividad fija y móvil con la que hoy contamos, nuestro romanceo es radicalmente diferente al de diez o veinte años atrás.
El mercado del romance ha crecido y seguirá creciendo debido a varios factores entre los que destacan los siguientes:
- Segmentación de atributos de parejas potenciales. Con el voyerismo digital contemporáneo podemos ver el status de pareja o soltería de las parejas potenciales, preferencias de hábitos, ubicación geográfica, estado de ánimo, etc. Con todo, podemos identificar el segmento de parejas de nuestro interés, y de ahí, proceder a los siguientes pasos… ¡o no!
- Aumento y abundancia de la información, con lo que se cumple el principio de que mercados eficientes dependen de la abundancia de la información, para la toma de decisiones.
- Inmediatez de las comunicaciones. Un impulso sentimental se puede convertir en una comunicación de voz, texto imagen o de datos en cualquiera que queramos sea su formato y dar pauta a una cadena de comunicación y relacionamiento más intensa.
- Enriquecimiento de contenidos de las comunicaciones, de forma tal que podemos proyectar nuestros gustos, preferencias, hábitos y, con todo, nuestra personalidad, con imágenes, videos, textos propios o reproducidos de alguien más; como poemas por ejemplo o libros digitales. Mucho más que una simple llamada para preguntar "cómo estás" o "tienes plan", si bien muy pronto procedamos a preguntar cosas como estas.
- Economías de red, con un número de nodos (galanes y galanas) potenciales que es mucho más vasto en línea, que si tan solo fuéramos a caminar al parque o a un antro… ¡aunque terminemos en el parque o en el antro!
Es claro que el romance por la vía de las TICs no es sustituto del romance en carne y hueso, sino que se complementan y refuerzan.
Con todo, es un hecho a la vista de todos que el incesante avance tecnológico, la masificación de los dispositivos móviles, así como el crecimiento de habilidades digitales por parte de los consumidores ha revolucionado los mecanismos tradicionales de interacción social, acortando distancias y facilitándonos conocer personas con gustos e intereses afines a los nuestros.
Antro Digital, Redes sociales ¿espacio para ligar?
A estas alturas, prácticamente todos hemos escuchado la historia de alguna parejita que se conoció a través de las redes sociales.
Esta tendencia, cada vez más común, hace unos años parecía extraña (por decir lo menos) y relegada a los antisociales que preferían pasar la noche frente a su computadora, en lugar de salir de fiesta en la búsqueda de su media naranja. En este sentido, las redes sociales se han convertido en un verdadero antro digital que favorece el acercamiento y el coqueteo, pues facilitan las relaciones de pareja y permiten, a los más aventurados, conseguir encuentros casuales que involucren poco compromiso.
Puesto en números este auge del ligue digital, basta con mencionar que 17% de las parejas que contrajeron matrimonio durante 2012 se conocieron a través de la red. Además, los romances que inician on-line suelen ser más tórridos, pues estas parejas demoran, en promedio, 18 meses antes de llegar al altar, mientras que los que se conocieron personalmente tardan 42 meses en casarse.
En lo que a los encuentros casuales se refiere, una de cada 3 mujeres que acuerda una cita online lo hace para tener relaciones sexuales, lo cual refleja que el ligue digital permite a muchos dejar de lado las inhibiciones y prejuicios que pueden surgir al ligar personalmente.
Ahora bien, pese a las bondades que el ligue digital nos ofrece, no podemos dejar de lado las mentiras (¿piadosas?) que surgen con la finalidad de resultar más atractivo a los ojos del otro. En este sentido, 81% de los miembros de portales de citas afirman haber mentido en cuanto a su edad o peso. Dada esta situación, resulta importante que, antes de aceptar una cita personalmente, verifiquemos algunos de los datos proporcionados por la contraparte, con la finalidad de no llevarnos una desagradable sorpresa en la primera cita presencial.
¿Amor u obsesión? Una historia de stalkers
Además de las oportunidades de ligue, las redes sociales y las TICs en general facilitan el acceso a un cúmulo de información personal que permiten a stalkers o acosadores estar al tanto de las actividades del "mercado objetivo". Las actividades de estos voyeristas digitales y/o acosadores se facilitan porque 63% de los perfiles de Facebook son públicos.
Pese a que podríamos pensar que los stalkers son personas aisladas y retorcidas, la realidad es que casi todos, en algún momento, hemos sucumbido a los deseos de indagar en la vida de otros. De hecho, seamos honestos, ¿quién no ha sucumbido ante la tentación de acceder al perfil de su ex o, peor aún, de las ex-novias de la actual pareja por mera curiosidad?
Entre estudiantes cibernautas se observa que casi nueve de diez usan redes sociales para espiar las actividades de su ex pareja, mientras que siete de diez reconocen visitar el perfil de un amigo en común para mantener monitoreado al ex.
Truene Digital
La situación anterior refleja que, así como las redes sociales fomentan un espacio de ligue y noviazgo, también dificultan el proceso de ruptura, pues, en ocasiones, se torna imposible romper los lazos que nos vinculan a nuestra anterior pareja, impidiendo que dicha persona salga definitivamente de nuestra vida. De hecho, en lo que a las rupturas amorosas concierne, en la actualidad éstas deben realizarse tanto off-line como on-line, pues en algunas redes sociales es práctica común mantener nuestro status sentimental actualizado.
Obviamente la actualización de nuestro status sentimental acarrea situaciones incomodas, pues no faltará el curioso que nos pregunte las razones que nos llevaron a terminar con nuestro ex, así como aquellos que aprovecharan tu reinserción como agente libre al mercado del romance (soltería), para intentar ligarte.
Finalmente, al margen de lo que suceda después del rompimiento, es un hecho que, en la mayoría de los casos, las redes sociales dejan rastro de lo que fue nuestra antigua relación, ya sea a través de fotos, publicaciones o comentarios de amigos. Aproximadamente uno de cada tres postea letras de canciones o citas dirigidas a su ex pareja y sube fotografías para provocar sus celos, mientras que tan solo uno de cada veinte reconoce desquitarse realizando comentarios agresivos directamente en el perfil de su ex pareja.
La dificultad de terminar una relación en estos tiempos conlleva la realización de una serie de actitudes que tienen como finalidad cerrar la puerta definitivamente al ex o, por el contrario, demostrarle el vacío que su partida ha dejado. En este sentido, casi cuatro de cada diez ciudadanos de las redes sociales modifican la configuración de su perfil con la finalidad de hacerlo más privado y no recibir visitas de sus ex.
Romance a la velocidad de los gadgets y la banda ancha
Independientemente de la forma en la que una pareja se haya conocido, los mecanismos de interacción entre enamorados se han modificado sustancialmente gracias a una amplia variedad de gadgets que nos permiten estar en contacto casi permanente con el ser amado.
En este sentido, la proliferación de aplicaciones que permiten el envío de mensajes y la realización de videollamadas a bajo o nulo costo (al menos por evento), reducen los pretextos para no estar en comunicación constante. Sin embargo, en muchos de nosotros, estas aplicaciones pueden despertar una gran ansiedad, pues no hay nada más desesperante que descubrir que el mensaje ha sido leído pero no respondido.
Aunado a lo anterior, la facilidad de comunicarse con un sinfín de personas puede despertar desconfianza en nuestra pareja, dando pie a auditorias digitales, las cuales consisten en revisar periódicamente el celular del otro, con o sin su consentimiento. Las auditorias digitales tienen como finalidad detectar información que pueda delatar una posible infidelidad o deslealtad por parte de la pareja. Claro que este tipo de acciones pueden controlarse en gran medida con bloqueos sencillos o contraseñas.
Existen también en la actualidad aplicaciones que permiten la destrucción automatizada de mensajes y contenidos diversos, en un momento dado, puedan resultar comprometedores, impidiendo así un arranque de celos de la parte inquisidora.
Por otro lado, para quienes se encuentran solteros, existe una amplia gama de aplicaciones que permiten ampliar los horizontes al momento de buscar una pareja.
Algunas aplicaciones, por ejemplo, ayudan a detectar, en tiempo real, personas dispuestas a ligar en un sitio determinado. Otras permiten, a través de una serie de protocolos establecidos, detectar quién, dentro de tu red de contactos, desea tener relaciones sexuales contigo, reduciendo significativamente los costos de búsqueda de encuentros casuales.
Finalmente, prácticamente todos los portales de citas en línea cuentan con aplicaciones que permiten encontrar prospectos en nuestra localidad, favoreciendo la posibilidad de tener un romance efímero o permanente.
¿Qué sigue?
Conviene evitar la tentación de pensar que las tecnologías de la información no cambiaran, y que consecuentemente nuestras relaciones interpersonales y de pareja se desarrollarán indefinidamente como lo hacen hoy día.
El ancho de banda, la capacidad de transmisión, acumulación de bits and bytes y, sobre todo, nuestros hábitos digitales, seguirán en evolución. También es previsible que cambien nuestros hábitos en una ruta de moderación, no sólo desbocados por las capacidades tecnológicas. Vivimos en días en que nuestro ecosistema social se tensa e incluso enoja por los que se consideran excesos de atención a las pantallas, más que a las personas de carne y hueso frente a nosotros.
Como hemos afirmado antes, cabe reiterar, el HomoTelecom cuenta hoy y cada vez más con herramientas para potenciar y alcanzar sus fines, incluyendo en este caso, el relativo al mercado del romance.

Por Ernesto Piedras / Karen Aguilar













