Nadie esta de acuerdo en quedar paralizado por culpa de manifestantes de toda índole. Quienes más padecen este tipo de expresiones sociales son precisamente los conductores de Taxis, que día tras día salen a ganarse unos pesos para llevar a casa. Muchos se quejan del alto costo de la gasolina y de la burocracia y corrupción que impera en las oficinas de la SEMOVI, (El Coyol, San Andrés, La virgen).
Ayer les tocó a los taxistas paralizar la ciudad, su protesta estuvo enfocada contra el servicio de transporte que ofrecen particulares (autos sin cromática oficial), a través de una aplicación móvil digital para ser solicitados con antelación y los miles de piratas que andan circulando con la leyenda “Placas en trámite”.
Al final del día ambos servicios están fuera de la ley de transporte de la Ciudad de México (CDMX). Aun que, en el primer caso se diga que es un contrato entre particulares, esto implica riesgos y responsabilidad de quien otorga ese servicio de transporte, así como de quien lo solicita. Y en el segundo caso, los taxis pirata, pueden ser inseguros y dan servicio bajo la bandera de la irregularidad, que ha crecido bajo el amparo de la corrupción en la SEMOVI.
El servicio de transporte particular a través de aplicaciones digitales móviles, ya es una realidad en CDMX, pero la falta de transparencia en su forma de operar incomoda a muchos.
He sido cliente de Uber, y en realidad su servicio es de un costo elevado (50 pesos banderazo, contra 8.74 de un taxi regulado), y por un recorrido de aproximadamente 20 minutos termine pagando 150 pesos. A la hora de solicitar mi factura para comprobar mis gastos, en las oficinas de Uber me dijeron que la factura me la daría el chofer que medio el servicio. “Uber no factura”, la factura la da el particular.
Ante esta forma poco transparente de operar, la duda esta el aire, Uber, además de ofrecer un servicio pirata, fiscalmente no es claro. Podría prestarse para muchas situaciones que día a día se viven en esta ciudad, por ejemplo, que quien esta prestando el servicio sea un delincuente que tuvo la oportunidad de poner su auto particular (modelo 2008 en adelante) a trabajar, un auto que tenia guardado en la cochera. Otra situación, que no me quedo clara es, si en realidad la persona que me ofreció el servicio es de confianza, no por el hecho de portar camisa y pantalones de vestir, deja de ser un posible delincuente. Con todo y que Uber cuente con un a base de datos digitalizada y actualizada de clientes y prestadores de servicio, uno nunca esta seguro si debajo de esa camisa blanca impecable esta un exconvicto lleno de tatuajes. El servicio seguro no es.
Por otra parte, los piratas son viejos conocidos de los usuarios de taxis en esta ciudad, desde hace décadas los distintos gobiernos del DF, han intentando meterlos en cintura, pero cuando ya han logrado regularizarlos, surge otro grupo, como por arte de magia, para ocupar la vacante de pirata. Y, la SETRAVI anteriormente, y ahora la SEMOVI los cobijan con permisos para otorgar el servicio. Bajo el amparo de la corrupción burocrática que se vive en la dependencia. Ya que no están regularizados, son piratas. La pregunta seria ¿quiénes otorgan esos permisos en las oficinas de la SEMOVI? O ¿son apócrifos?
Señores taxistas, tener una aplicación digital móvil, no va hacer más eficiente el servicio de taxis en esta ciudad, el servicio será mejor cuando las unidades estén en buen estado y sus valores sociales estén bien arraigados.
Sabemos muchos trausentes de la ciudad que la raíz de fondo esta en la mala condición que se encuentran nuestras vialidades, millones de baches, semáforos en mal estado, falta de luminarias en zonas llamadas de alto riesgo, falta de señalizaciones, mal control de los elementos de seguridad y vialidad pública, así como del INVEA que hacen operativos en busca de “taxis irregulares”, cuando frente a ellos pasa una señora en un “Taxi Uber” y les toma una foto con su teléfono celular para subirla a su facebook. Esos operativos no están enfocados a brindar mejores servicios, como dice el Jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera, parece que sólo son para justificar acciones contra piratas, acciones que no son del todo equilibradas.
Señores taxistas deberían de enfocar sus protestas a solicitar al gobierno de la CDMX a que desarrolle una aplicación que les permita crear una red de usuarios constantes por zona y sitios de taxis. Crear la figura de “taxista vecino”, conocido del barrio y puede dar el servicio a sus vecinos, a través de esa red que deberá de tener foto de la Unidad y del chofer, así como la fotografía del usuario.
Crear una APP “Cocodrilo digital”, que podrían desarrollar estudiantes de la UNAM o del IPN, y ofrecerla a todos los taxistas del DF que estén regulados, así como, hacerla pública a través de una página electrónica de acceso gratuito para los citadinos y turistas. Eso seria tener un sistema de taxis de primer mundo regulado. Y si los usuarios llegaran a necesitar factura o pagar con tarjeta, existen otras aplicaciones digitales como Señorpago.com, que podrían ayudar a los taxistas a hacer cobros con tarjeta.
El Gobierno del DF, no necesita hacer operativos contra Uber o Cabify, ya que esta claro que es un servicio de transporte público no regulado. Sólo tiene que suspender las actividades de estas empresas, como se hizo en la ciudad de Berlín, Alemania y en la ciudad de Vancouver, Canadá, (en el caso de Uber) donde taxistas presionaron a los gobiernos locales para su salida.

Por Gabriel García













