Los riesgos asociados con los ataques cibernéticos se agravan cuando los servicios críticos se ven comprometidos, como se destaca en un estudio reciente de Unit 42, una unidad de investigación de Palo Alto Networks. En 2023, México sufrió 42 ataques de ransomware que afectaron a diversos sectores, desde el transporte y logística hasta la agricultura. Además, se atacaron áreas críticas como la venta al mayor y por menor, manufactura y el gobierno, dada su posesión de datos confidenciales y vulnerabilidades en la seguridad de la información. Los ataques también han afectado a sectores como los servicios financieros, la construcción y la manufactura, lo que indica la amplitud del impacto potencial en la economía y la sociedad.
El escenario más grave en un ciberataque a infraestructuras críticas es la suspensión de servicios esenciales, como la salud, la energía y el suministro de agua, provocando un impacto devastador en la sociedad y la economía debido a la amplitud de estos sectores vitales. Para combatir esta amenaza, se debe adoptar un enfoque innovador. Esto incluye implementar medidas proactivas para proteger los sistemas, evaluar continuamente los riesgos de ciberseguridad y preparar equipos para fortalecer la resiliencia de los sistemas críticos frente a posibles ciberataques.
De acuerdo con Daniela Menéndez, Country Manager de Palo Alto Networks en México, el país aún necesita avanzar en materia de ciberseguridad y, sobre todo, adoptar procesos eficientes de respuesta a incidentes. “Tener la capacidad de reducir el impacto de los ataques es más importante que centrarse 100% en la prevención, ya que el factor que determina el éxito de una organización es la forma en que responde a las amenazas y las acciones tomadas tras el incidente”, afirma.
Este comentario de Menéndez se alinea con datos del Cloud Threat Report también de Unit 42, que revela que los equipos de TI tardan un promedio de 145 horas (aproximadamente seis días) en resolver las alertas, y el 76% de las organizaciones no aplican la autenticación de seguridad multifactor (MFA), el 90% no puede hacer frente a las ciberamenazas en una hora y el 75% tiene dificultades para elegir herramientas de seguridad.
Estas cifras resaltan la importancia de un enfoque proactivo para la gestión de la ciberseguridad, donde la respuesta eficiente a incidentes juega un papel crucial junto con las estrategias preventivas. “Cuanto menos tiempo y acceso tenga el atacante, más oportunidades tendrá la organización para reaccionar y contenerlo. Por lo tanto, implementar procesos de defensa ininterrumpidos y automatizados es la estrategia clave para enfrentar estas amenazas”, destaca Menéndez.
Reacción y contención de ataques
Priorizar la detección temprana y la respuesta eficiente para minimizar los daños y el tiempo de inactividad es una acción clave de seguridad de la infraestructura crítica. Al ralentizar al atacante y activar alarmas, la organización tendrá más oportunidades de reaccionar y contener las amenazas, así como de mantener un centro de operaciones de seguridad 24 horas que funcione los 7 días de la semana, o un servicio de detección y respuesta gestionada (Managed Detection and Response – MDR).
Además, también se recomiendan estrategias para aumentar la visibilidad de los sistemas para identificar y responder rápidamente a actividades sospechosas y realizar copias de seguridad con visibilidad detallada. Adoptar medidas más sólidas para reducir la superficie de ataque y bloquear las herramientas utilizadas por los atacantes también es una acción fundamental.
"Es importante contar con un recurso de caza de amenazas, interno o externo, para identificar actividades de atacantes que no desencadenaron detecciones de alerta, para dirigir a los defensores internos a las tareas de protección específicas de la organización", asegura la Country Manager de Palo Alto Networks en México.
Redacción C21














