Según el ejecutivo, la microempresa mexicana está igual de expuesta que los grandes corporativos, puesto que todas utilizan medios electrónicos para poner pedidos en línea, pagan con tarjeta de crédito a sus proveedores, deben contar con facturas electrónicas, además de que sus clientes de igual manera depositan y comparten su información.
Sobre la seguridad de las pequeñas y medianas empresas (PyMEs), dijo que la motivación detrás de los ataques virtuales es siempre económica, aunque las razones específicas pueden variar.
“Los ataques están diseñados a la medida de la empresa que se busca dañar y nacen por competidores desleales, venta de información valiosa por propios empleados internos o bien simplemente por saber quiénes son los dueños, dónde viven, cuánto dinero tienen y si vale la pena un secuestro o extorsión”, precisó.
“Todo se resume en que el negocio de atacar a una micro, mediana o gran empresa es redituable”, resaltó Castellanos.
Por lo anterior, el ejecutivo de Alestra consideró que existe una serie de componentes básicos de seguridad con los que debería contar una Pyme y que comienza con un ‘firewall’, la primera línea de defensa en la estrategia de protección, que permite o rechaza transmisiones de información en la red de la empresa.
En segundo lugar está el sistema de prevención de intrusos, que monitorea constantemente la red para rastrear actividades maliciosas y violaciones a las políticas de seguridad.
Por su parte, el filtrado de contenido niega el acceso a ciertos portales que pueden representar riesgos, como son los chats, los juegos, la pornografía y las redes sociales, así como otros sitios conocidos por tener actividades de malware.
Finalmente, el antivirus y el antispam evitan la introducción de virus, spyware y otros ataques de malware a través de la web, el correo electrónico y el tráfico de archivos, y se mantienen al día ante la creciente sofisticación de los cibercriminales.
Para el experto en seguridad, a la vez que el uso de la tecnología se generaliza, también se debe expandir la conciencia sobre los riesgos.
“La tecnología está al alcance de cualquier tamaño de empresa, y de igual manera las mejores prácticas de seguridad y la infraestructura mínima necesaria para evitar fuga de información, fraudes electrónicos y ataques que rompan con la productividad, y que pueden significar el colapso de una micro empresa”, consideró. Notimex















