De acuerdo con la analista de la firma, Marlene Reyes, entre los factores que influyen en este déficit se encuentra la restricción al capital extranjero al cien por ciento en telefonía fija, radio y televisión.
La Ley de Inversión Extranjera establece que la participación de inversionistas foráneos en telecomunicaciones no debe superar el 49 por ciento, con excepción del segmento móvil, mientras que los servicios de radiodifusión y televisión están actualmente reservados a mexicanos o a sociedades mexicanas con cláusula de exclusión de extranjeros, indicó.
Sin embargo, dijo, la iniciativa de reforma constitucional presentada al Congreso el pasado 11 de marzo busca fomentar esquemas de inversión en estos sectores que permitan elevarla al 100 por ciento en redes fijas y comunicación vía satélite, así como pasar de cero a 49 por ciento en radio y televisión.
"Esta apertura debe significar una ampliación y mejora en la infraestructura, así como una efectiva transferencia de tecnología, necesarias para aumentar la cobertura y calidad de los servicios", destacó Reyes.
Asimismo, señala la especialista en su reporte "Inyección de capital para México: Inversión extranjera directa en telecomunicaciones", la IED debe ejercer una influencia significativa en la competencia del mercado que conlleve a una mayor productividad, precios más bajos y una asignación eficaz de los recursos.
En opinión de Reyes, los beneficios que la IED trae consigo no se dan de forma automática, por lo cual es fundamental propiciar un clima favorable que garantice que la apertura complementará la inversión nacional y generará competencia.
"Para ello, es necesario diseñar una política que oriente el desarrollo sostenible de las telecomunicaciones, canalizando el interés público y privado", resaltó.
Refiere que en América Latina, los años noventa fueron una época de aceleración de IED, sin embargo en años posteriores se produjo una reducción significativa que se ha ido recuperando producto del desempeño de las economías regionales y la recuperación del nivel de confianza.
En telecomunicaciones la IED se caracterizó por la entrada de empresas extranjeras mediante privatizaciones, fusiones y gastos de capital, entre otros, lo que significó el medio para ampliar y modernizar la infraestructura.
Ello ayudó a eliminar no sólo el déficit de inversión del sector, sino también reducir la brecha de conectividad entre América Latina y el resto del mundo.
En el caso de México, al igual que el resto de Latinoamérica, la década de los noventa significó importantes flujos de inversión en telecomunicaciones, sin embargo a partir del 2002 registró una marcada desaceleración, atribuible entre otros factores al bajo crecimiento mundial.
A excepción de dos importantes caídas una en 2006 y la otra en 2009, consecuencia de la crisis económica-financiera internacional, en los siguientes años se presentó una serie de variaciones moderadas, pero sin recuperar el nivel que alcanzó en 2001. Notimex

Ciudad de México.













